Empezamos YP hace casi 10 años. Durante gran parte de este tiempo no hemos tenido muy claro hacia dónde íbamos o lo que terminaríamos haciendo, por lo que lejos de definir una trayectoria lineal, la actividad de YP ha caminado acompañada de tentativas, ensayos y errores, conversaciones, alguna resaca y muchos interrogantes. Ahora con cierto tiempo y distancia podemos decir que hemos tratado de aportar ideas, conceptos y herramientas para la elaboración de una economía política de la cultura [1].
Uno de nuestros objetivos ha sido analizar críticamente aquellas normativas, marcos ideológicos, discursos y protocolos que han condicionado y a día de hoy determinan las relaciones entre los diferentes actores que conforman la esfera cultural. Las relaciones de interdependencia y sus equilibrios, las relaciones de poder y sus desequilibrios, las relaciones laborales y su precarización; relaciones todas ellas tácitas o explícitas constituidas por elementos de dominación, subordinación y antagonismo. Y esas mismas relaciones son las que desde YP también hemos padecido, reproducido o intentando subvertir. En el fondo, nuestro propio proyecto nos ha llevado a analizar desde fuera lo que hemos padecido desde dentro, una ruta resbaladiza que en muchos momentos nos convertía en nuestras propias cobayas. En ese sentido, YP siempre ha constituido una suerte de prototipo en fase beta, un sistema que, en el fondo, nunca ha logrado estabilizarse. En algunos tramos hemos preferido caminar a tientas, en otros estábamos muy seguros de que seguíamos un trazado coherente y por momentos echábamos en falta una linterna en nuestra mochila. Los boyscouts, ya se sabe, somos gente versátil, pero de dudosa integridad. Hoy cerramos un capítulo que para nosotros ha sido muy importante: cerramos YProductions.
Los porqués son múltiples, pero hay uno que creemos expresa de manera clara la esencia de esta decisión: ya tocaba. Si uno de nuestros primeros proyectos públicos tenía como enunciado “Ya se veía venir” –algunos erais muy jóvenes y no lo recordaréis– nuestro mayor argumento ahora es un guiño inverso a ese eslogan. Y decimos “ya tocaba” porque nunca nos motivó la idea de montar una empresa cultural de largo recorrido, sino encontrar la manera de subsistir aportando recursos y energías a un ámbito que entendíamos huérfano de análisis. De esa necesidad nació nuestra faceta de empresarios, pero YP como empresa tenía fecha de caducidad desde su inicio, no venía marcada en el envoltorio, pero sabíamos que en algún momento, más pronto que tarde, tendríamos que tomar esta decisión. Tenemos claro que tan solo hemos contribuido ligeramente en la comprensión y análisis del área de investigación que hemos venido trabajando y que sin duda queda mucho trabajo por hacer. Aun así, en estos momentos tememos poder entrar en una inercia que emborrone el objetivo que nos hizo poner en marcha YP. No somos expertos en gestión ni en comunicación ni en producción pero nos gustaría pensar que sí se nos da bien investigar, que se nos da bien analizar un conjunto de variables que actúan simultáneamente y que para ello es preciso tomar distancia y tener tiempo. YP nos ha brindado buenos momentos y un contexto para hacerlo y, ya sólo por eso, ha merecido la pena esta experiencia.
Quienes ahora conformamos YP necesitamos oxigenarnos, necesitamos desarrollar proyectos de manera autónoma y empaparnos de nuevas experiencias. Posiblemente uno de los grandes problemas que siempre ha aquejado al proyecto es que hemos funcionado como un organismo muy cerrado, poco permeable. Esto ha dificultado el tránsito y la incorporación de más gente al equipo de trabajo. Con el tiempo hemos aprendido a colaborar con otros colectivos y agentes, pero la idiosincrasia del proyecto, nuestros caracteres huraños sumado a otros tantos factores han dificultado que YP se rejuveneciera por dentro o se tornara una entidad más plural. Esto ha contribuido a que no se diera un relevo en el equipo de trabajo o que el proyecto pudiera tener otro tipo de continuidad. Actualmente YP ya es un proyecto muy significado, corporativamente marcado y con un trabajo que, en mayor o menor medida, creemos que puede ser útil para otros y otras que quieran seguir alimentando ese área de investigación. Por eso pensamos que es bueno cerrar el ciclo, dar por terminada esta etapa y auto-otorgarnos la “libertad” de construir otros proyectos fuera del paraguas YP.
Estamos creando un archivo público con los proyectos que hemos realizado, así como las investigaciones y la biblioteca de textos que hemos ido produciendo. Los amigos de bookcamping.cc nos están ayudando en esta tarea de la que pronto daremos noticia [2]. Todo lo que hemos producido se podrá copiar, usar o desmentir (como hasta ahora). Consideramos que este es el resultado de nuestro trabajo y esperamos que sirva de contexto para futuras prácticas e investigaciones. Hoy se cierra la empresa, pero esperamos que el contexto crítico desarrollado en YP siga abierto a través del material producido.
De la misma manera que cuando uno coge la maleta busca convencerse de que no se ha dejado nada, cuando das por terminado un proyecto el instinto te lleva a intentar darle coherencia. Seguro que en los párrafos que siguen caeremos en el error de construir un relato compacto, pero de entrada la intención es cerrar el telón comentando algunas tensiones, ambivalencias y –por qué no– algunas cosas que creemos haber aprendido. Y lo haremos a la vieja usanza: por temas. Permitidnos pues acabar retomando cuatro temas que hemos analizado, temas que son tan nuestros como vuestros en tanto que contienen elementos que en mayor o menor medida todos y todas producimos a la vez que padecemos. Al final, añadimos un breve colorario para despedirnos como suelen hacer las personas. Hoy, como siempre, lo primero es la economía:
1. Economía de la cultura
En el libro Producta50 y durante las jornadas Estrategas en Barcelona quisimos articular una serie de contenidos que, de entrada, situaban una crítica a las visiones econométricas de la cultura. La economía de la cultura parecía entenderse como un área neutra de estudio, una perspectiva que omitía revisar el papel que se le había dado a la cultura como dispositivo de producción de consenso, como recurso para procesos de recalificación urbana, entre otras muchas facetas. La producción de un branding de ciudad y los desajustes sociales y urbanos que esa maniobra puede producir fueron uno de nuestras primeras preocupaciones y nos rodeamos de gente que conocía bien esos procesos y que los había analizado con absoluto compromiso y rigor. Reconocemos que entonces Richard Florida tampoco nos parecía tan mal –nos ofrecía una visión holística del territorio metropolitano y compartíamos con él que la creatividad social es un factor de transformación urbano– feliz encuentro del que fuimos alejándonos una vez lo leímos a fondo.
Ya entonces empezamos a notar las dificultades para hacer investigación en cultura, puesto que para ello debíamos hacer proyectos y actividades públicas que nos aseguraran ciertas rentas que luego debíamos reinvertir en investigación, área para la que realmente construimos YP. Pensamos, cándidamente, que trabajar bajo una estructura jurídica más sólida nos permitiría tener mayor regularidad y poder autoemplearnos. Fue entonces cuando empezamos a notar la leve separación entre militancia y autoexplotación, entre precariedad y pasión por el trabajo, entre los deseos y las limitaciones estructurales, entre deuda e independencia. Pese a todo, intentamos repensar nuevas relaciones entre economía y cultura, revisando los orígenes de este matrimonio y poniendo en cuestión la adaptabilidad del modelo de las llamadas industrias creativas frente a contextos que hemos llamado las empresas del procomún donde lo público, lo privado y lo común se encuentran en plena redefinición. Analizar críticamente el discurso bajo el que se ha economizado la esfera cultural (y, por ende, la producción social), ese, en definitiva, ha sido nuestro objetivo.
2. Trabajo en cultura y emprendedores
Desde que iniciamos el proyecto hemos vivido en primera persona las contradicciones propias de buscar modelos de trabajo que nos pudieran dar cierta sostenibilidad y solvencia económica, formas de trabajo que nos permitieran articularnos de forma colectiva, generar aportes críticos a las áreas en las que investigamos e integrar nuestras convicciones políticas en nuestra actividad diaria. No siempre ha sido fácil ni ha estado exento de debates, tensiones y alguna que otra solución. Esto nos ha llevado a entender la forma empresa no tanto como un modelo que nos definía sino como espacio de experimentación donde ensayar posibilidades de acción. Desde esta posición hemos experimentado procesos ambivalentes, topándonos con los imperativos jurídicos y fiscales que estructuran el espacio empresarial o encontrado períodos de equilibrio que nos han permitido realizar nuestras actividades sin sentirnos incómodas o limitadas. Hemos dedicado muchas horas a establecer métodos de toma de decisión colectiva, modelos de organización y estructuras de trabajo que nos permitieran cohabitar con comodidad o ensayar formas de coexistencia que mitigaran parte de los zarpazos más feroces que nos da la precariedad. En muchas ocasiones, dicho contexto nos ha llevado a reflexionar sobre las contradicciones inherentes al trabajo en cultura
Las reflexiones sobre la figura del trabajador o trabajadora cultural han marcado el rumbo de YP desde su primer minuto de vida. Ya en Producta1 contamos con un interesante proyecto de Anthony Illes en torno al trabajo/ocio, donde nociones como producción y consumo cultural se ponían en crisis. Nuestra intención ha sido generar un pensamiento situado que partiendo desde nuestra experiencia en el sector pudiera contribuir a comprender cómo la flexibilidad laboral, las contradicciones y tensiones que se esconden bajo la noción de “placer en el trabajo” y la necesidad de encontrar espacios desde los que ejercer prácticas críticas se encontraban con discursos más hegemónicos promovidos por diferentes administraciones públicas como pueden ser los que definen el emprendizaje en cultura.
A lo largo de nuestra trayectoria hemos ido identificando y contribuyendo a debates que desde múltiples perspectivas y promovidas por diferentes entidades o grupos trataban de comprender los cambios laborales que afectaban a las y los sujetos creativos a medida que la relación entre economía y cultura se iba estrechando. En algunos casos hemos desarrollado proyectos destinados a aportar soluciones a estos problemas como la distribuidora de vídeo HAMACA, nacida con el objetivo de generar nuevos mercados y vías de economización de las prácticas en vídeo más experimentales. A su vez en libros como Producta, planteábamos una reflexión en torno a la figura del productor cultural, como identidad que escapaba de la figura del creativo o artista, y permitía realizar un análisis de las condiciones materiales que cruzaban muchas de las figuras que tienen una actividad económica dentro del campo cultural. Ya en esos momentos debatimos la noción de profesionalización y cómo implicaba cierta idea de empresarialidad, viendo cómo asociaciones culturales o modelos más tradicionales de gestión se ponían en crisis en pos de lo empresarial. Los discursos en torno al emprendizaje, que ahora son hegemónicos, se introdujeron como medida para escapar de la precariedad que a todas nos sigue afectando en mayor o menor grado. Por último hemos sido testigos de cómo se habla de la autogestión y el trabajo autónomo cómo alternativa a la “dependencia” de las formas de financiación pública y como respuesta al emprendizaje más despiadado. Nos encontramos en este punto del debate, estudiando formas de gestión que tienden a producir lo común, modelos de gestión colectiva que trasciendan ciertos binarismos y que puedan ayudarnos a encontrar formas menos tensas de enfrentarse a las contradicciones inherentes al trabajo cultural.
3. Innovación en cultura
Tal vez sea el momento oportuno para señalar que no nos interesa especialmente la innovación. O, de manera más precisa, no nos interesa el discurso hegemónico bajo el que se entiende la innovación. Y como suele pasar, lo que menos nos interesa pero a su vez se convierte en norma, hemos querido analizarlo críticamente para saber qué ideas naturaliza y cómo se aliaban con una concepción economicista de la cultura. Las fórmulas de análisis lineales, aquellas acomodadas en pensar que los sectores productivos funcionan por parcelas y que cualquier proceso que produzca alianzas entre mercado y cultura es bueno por sí mismo, han visto en la innovación un aliado impagable. Una dimensión racionalista donde la cultura es concebida bajo usos que se alejan de entenderla como un derecho para convertirla en un recurso y donde los agentes y colectivos que la desarrollan son invitados a competir en la arena social.
El campo cultural ha tenido que emparentarse con conceptos que le resultaban ajenos como los procesos de I+D+i y se ha acomodado cuando se le interpelaba con conceptos que sentía más cercanos como “creatividad” o “talento”. En esa embramada entre el lenguaje económico y el de tintes culturales, apostamos por hacer una genealogía crítica de la “innovación”, adentrándonos en la génesis del concepto y analizando críticamente aquellas acepciones que han tenido mayor fortuna en su implementación. Pero que no se nos entienda mal. No pensamos en la producción cultural como algo puro e inmaculado que no debe ser mancillado por “lo económico” o que el ámbito cultural no es un espacio de investigación y de generación de innovación. El problema, más bien, tiene que ver con la explotación unilateral de aquella riqueza que se genera colectivamente (PDF). El problema tiene que ver con los cercamientos de procesos de base social y comunitaria, cercamientos que capan la posibilidad de que dichos procesos generen beneficio colectivo. Si pensamos que efectivamente la esfera cultural es un departamento difuso de I+D, que la cuencas cooperativas son un espacio de creación de riqueza y de externalidades positivas, tenemos que a su vez lidiar con la lógica predativa de las industrias culturales y con los procesos de privatización a los que se ven sometidas todas las parcelas del entorno urbano. Pese a estas amenazas, hemos querido entender la innovación en cultura como un discurso ambivalente. Por un lado, una vía para subsumir prácticas sociales y culturales bajo marcas territoriales homogéneas (ciudades creativas) o bajo la lógica de los mercados culturales tradicionales, siempre ávidos de nuevas tendencias. Por otro lado, una grieta, una vía de empoderamiento de procesos emergentes que enriquecen el dominio público y sitúan a las prácticas comunitarias y cooperativas como agente de transformación social.
Y, en este terreno ambivalente, que, si queréis, podemos traducir por fangoso, es donde hemos estado circulando a veces como activistas, otras como prestadores de servicios, o gestores culturales y en ocasiones como investigadores “más o menos militantes”. Esto nos ha llevado a situaciones contradictorias, a aceptar encargos donde rellenábamos cierta cuota crítica sobre el discurso de la innovación o a defender procesos de base comunitaria en contextos politizados siendo una empresa cultural sin comunidad alguna. A veces hemos considerado esta extraña posición como meros gajes del oficio, pero muchas otras ha sido el motivo de crisis existenciales que no hemos sabido gestionar y que golpeaban la viabilidad del proyecto. Y no hablamos de la viabilidad económica, sino la viabilidad de su base conceptual y de su posicionamiento político, una capa fundamental de YP que –aunque cueste decirlo– no siempre hemos sabido resolver.
4. Las micropolíticas
Como cualquier organización YP ha tenido un adentro y un afuera, es decir, una vertiente pública y una vertiente privada. En todo momento hemos intentado que nuestros modelos operativos y nuestras modos de hacer internos, tuvieran correspondencia y se articularan con nuestro discurso público. Hemos procurado que las micropolíticas del grupo estuvieran a la altura del proyecto político que representa YP. No ha sido fácil. Cuando se cruzan los discursos, los afectos, las personas y los dineros pueden acontecer situaciones y surgir problemáticas que a veces son complicadas de solucionar. En los diez años que llevamos de actividad profesional nos ha dado tiempo a realizar una serie de proyectos variopintos, impartir talleres, escribir artículos y textos varios, dar conferencias y charlas, investigar, probar diversos modelos jurídicos y también a compartir dudas, vivir situaciones complicadas, crisis colectivas y alguna que otra reunión bastante tensa.
Una de las cosas que primero tuvimos que aprender a hacer y que ha dado pie a numerosos quebraderos de cabeza ha sido regular nuestro propio tiempo de trabajo. No existen esquemas ni modelos generalizables que sirvan para ordenar tareas complejas y heterogéneas que además realizamos sujetos aun más complejos y heterogéneos. ¿Cómo adecuar los diferentes ritmos personales de trabajo a las necesidades del colectivo?, ¿Cómo estandarizar rutinas trabajando en proyectos con necesidades y ritmos tan diferentes?, ¿Cómo racionalizar el tiempo que le dedicas al trabajo cuando gran parte de lo que haces en tu tiempo libre se parece mucho a lo que haces en horas laborales?, ¿Cómo buscar modelos más llevaderos cuando los ritmos de la producción y la precariedad que impregna el trabajo en cultura marcan cadencias aceleradas y ritmos trepidantes?
Este tipo de dudas que podrían parecer meras especulaciones, las hemos vivido en forma de discrepancias, ataques de ansiedad, estrés, reuniones interminables y soluciones casi inverosímiles. Ha sido gracias a compartir estas dudas con otros colectivos, afinar el uso de ciertas herramientas y llegar a conocernos mucho que hemos podido mitigar, en parte, algunos de estos problemas. Pero somos muy conscientes de que nunca hemos llegado a cerrar estos debates y que no hemos logrado encontrar formas equilibradas de vivir el trabajo. La precariedad estructural inevitablemente ha marcado la interioridad de nuestras formas de vida en colectivo.
Otro debate que ha estado muy presente en nuestro espacio mental ha sido el de la representatividad y el desigual acceso al capital simbólico generado por YP. Pese a ser conscientes de los debates en torno a la invisibilidad de ciertos trabajos, de las dinámicas de producción de capital simbólico o del abuso del espacio representacional por parte de los hombres, en muchas ocasiones hemos sido víctimas de estos mismos problemas. La manifiesta desigualdad en términos de visibilidad hombres/mujeres dentro de YP, la presencia pública o la capitalización de la identidad colectiva ha sido sin duda uno de los puntos flojos del proyecto. Las tensiones que esto ha producido nos han servido para ser conscientes de cómo se articula el espacio simbólico y cómo influyen las relaciones de género en la formación de estructuras de poder, pese a que no siempre hemos sabido darle una solución al problema cuando acontecía en nuestra propia casa.
Con este proyecto hemos buscado dotarnos de recursos para hacer frente a la fragilidad afectiva que conlleva trabajar a ritmos acelerados en territorios variables y bajo condiciones no siempre deseables. Pero ha sido más fácil abordar el problema desde la teoría que desde la práctica. No siempre ha sido fácil cuidarnos y establecer zonas de confort en las que pudiéramos hablar desde lo emocional, desde lo empático o desde lo físico. En parte, las tensiones internas han contribuido a hacer que YP pudiera ser un elemento productivo; la competición interna, la necesidad de estar a la altura o la voluntad de no quedarse atrás, han sido valores importantes, aunque, lamentablemente, otros valores se han quedado fuera de la mesa de reuniones. Pese a todo, hemos pasado muy buenos momentos y por el camino hemos conocido a muchas y muchos compañeros que nos han ayudado a sentirnos más fuertes y arropadas.
5. Corolario
Pese a todas estas coyunturas, debates y tensiones hemos logrado sacar algunas cosas en claro: proyectos, textos y libros que se quedan en el mundo. HAMACA sigue en marcha, gestionada por Lios, buscando crear canales económicos y dotando de visibilidad a numerosos/as videoartistas. El código fuente de los mapas que usamos en las redadas culturales se puede utilizar para generar nuevos proyectos. Estas son las que consideramos nuestras contribuciones al procomún cultural en pos de generar una gran esfera de cultura libre (efectivamente, como ya habréis notado, hemos reservado un breve discurso triunfalista para la parte final).
Nos queda, para finalizar, ese momento de emoción colectiva que en toda carta sin destinatario no puede faltar. En YP no siempre hemos estado las mismas personas, pero siempre ha existido una suerte de núcleo duro del proyecto formado por Eli Lloveras, Rubén Martínez, Clara Piazuelo, Jaron Rowan y Marc Vives. A nuestro alrededor han estado muchas otras personas que en ocasiones han participado de proyectos, nos han ayudado a pensar o han compartido ideas, cañas y tiempo, a las que apreciamos enormemente porque han hecho que YP haya sido posible –y que nuestra vida fuera más sostenible–. La lista es larga, afortunadamente enorme, pero permitid que nombremos a personas cercanas sin cuya labor y apoyo laboral pero , sobre todo, emocional e intelectual YP sólo hubiera sido un mal chiste. Hablamos de personas imprescindibles como Octavi Comerón, Marta Camps, el inigualable Miguel Noguera, Jonathan Millán, Pol Mestres, Ester Badia, David Bestué, Iñaki Vázquez, Tere Badia, Jorge Luis Marzo, Quim Tarrida, Anthony Davies, Marina Vishmidt, María Ruido, Florenci Guntín, Oscar Martínez Ciuro, Francesc Ruiz, Maribel López, David Armengol, Teresa Blanch, Francisco Rubio, Mery Cuesta, Francisco Carballo, Maria Ptqk, Andrea García, Antonio Ortega, Ferran Barenblit, Elena Barreras, Eugeni Bonet, Anthony Iles, Kikol Grau, Eva Soria, Adolfo Estalella, Iván Orellana, Arantxa Mendiharat y Roberto Gómez de la Iglesia, Jordi Oliveras, la grandísima Simona Levi, Daniel G. Andújar, Iván de la Nuez, Valentín Roma, Kamen Nedev, Peter Webb, Alberto Corsín, Antonio Lafuente, Adrià Rodríguez, Nizaia Cassian, Mauro Castro, Joan Maria Gual, Antonio Felices, Ana Rodríguez Granell, Ares Zanuy, el robot del trabajo, los lemures y, finalmente, nuestro icono, Franco Battiato. Por otro lado, no podemos dejar de nombrar a algunas instituciones –para nosotras lo son– de las que hemos aprendido enormemente y que siempre han sido el espejo donde hemos intentado reflejarnos. Plataformas diseñadas por gentes con las que hemos dialogado, discutido y pasado buenísimos ratos. Nos referimos a Zemos98, Platoniq, ZZZINC, Amasté, Laboratorio del procomún (Medialab Prado), La Casa Invisible, X.net, LaFundició, Site Size, La Universidad Nómada y, de manera muy especial, Tarántula y Traficantes de Sueños.
Y así nos despedimos. Alguna vez hemos oído decir que nuestros cuerpos son un simple soporte, que los genes nos usan para evolucionar o que el lenguaje es el verdadero organismo vivo, puesto que mientras nosotros morimos, ellos se perpetúan. Esperamos que algo similar ocurra con las investigaciones y los resultados de los proyectos de YP.
Eli Lloveras, Clara Piazuelo, Rubén Martínez, Jaron Rowan y Marc Vives
R.Y.P (2002-2011)
Apéndice I
Todo lo que sube baja
Apéndice II
Cerrar antes de abrir
Apéndice III
Si queréis seguir la actividad de algunos/as de los que formamos YP, os dejamos algunas referencias:
Empresas del Procomún www.empresasdelprocomun.net proyecto de investigación colectiva hospedado en el Laboratorio del Procomún, coordinado por Rubén Martínez, Jaron Rowan y Colaborabora
Eli Lloveras, directora de HAMACA www.hamacaonline.net
Blog de Rubén Martínez www.leyseca.net
Blog de Jaron Rowan www.demasiadosuperavit.net
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[1] Una de las primeras personas en situar nuestro trabajo en ese área de investigación –economía política de la cultura– fue José Luis Brea, con quien nunca pudimos colaborar profesionalmente, pero sí tuvimos el placer de compartir largos emails tratando de acercar posturas.
[2] La web de YP www.ypsite.net seguirá abierta durante todo el 2012. Como comentamos, en breve comunicaremos los links donde alojararemos, por un lado, el archivo de proyectos y, por otro, las investigaciones, libros y la bibliotecaYP que se enlazarán en el maravilloso proyecto http://bookcamping.cc
Esta lectura me deja una sensación agridulce, pero sobre todo: ¡¡he aprendido mucho!! Habéis escrito un peazo de documento que tendríamos que leernos cada semana los que seguimos intentando nuevas formas de organización más humanas. La mayoría de los retos e inconvenientes que habéis descrito son efectivamente los mismos que tenemos nosotros. He tomado apuntes de varias de vuestras reflexiones (me las he copiado literalmente, vaya), porque el modo en que lo explicáis, con la honestidad y el justo reconocimiento de la complejidad que hay en todo esto, es para nota!!.
Muy útil este ejercicio, compañeros. Y gracias por la generosidad de contarlo así…
¡¡suerte en vuestros proyectos futuros!!
wow Amalio, mil gracias..como decíamos por ahí, nos ha costado 10 años escribir este texto! un párrafo por año no está mal no?
Celebramos que el texto sea útil, no podíamos imaginar mejor final
gracias y abrazos!
Todo lo sólido se desvanece en el aire…Millones de gracias por estos 10 años de alimento y por compartir vuestras andaduras. Se os echará en falta pero las huellas quedan y se rastrearán.
Os deseo lo mejor a cada un+ de vosotr+s en vuestros proyectos inmediatos y futuros!!!
Ánimos y abrazos!!
Gracias Fefa…mucho Berman es lo que hace falta. A ver ese futuro qué tal se porta..crucemos los dedos, bueno, qué leches, mejor no!
besos!
Os doy cristiana sepultura en delicious, como dios manda. Ya os ha costado cerrar. Claro, es que este pedazo post habrá llevado lo suyo, ¿no?
Pues nada, etapa nueva, alegría, alegría.
jajaja..qué bonita defunción
Cuesta, cuesta, lo de cerrar puertas cuesta. Esta era muy pesada, bonita pero pesada..ya sabes
alegría y birra fría!
Mucha suerte en los nuevos proyectos individuales o comunes y, sobretodo, disfrutar de la experiencia del camino recorrido.
Silvia, qué ilusión nos ha hecho verte por nuestros comentarios!
seguro ya lo sabes, pero fue un gran placer trabajar contigo
besos!
¡¡suerte en vuestros proyectos futuros!!
abrazos do Brasil
Ricardo Kbelo
Kabelo, nos veremos por Brasil pronto! (es más un deseo que una realidad, créenos..)
abrazos a todos, tudo bom!
Me da tanta pena que cerreis, habeis realizado un trabajo impresionante , original, he aprendido mucho de vosotros y conoceros fue estupendo, pero supongo que es una decisión muy meditada a la que solo puedo decir: ¡suerte en los nuevos proyectos! Se que lo que hagais será igual de bueno.
Un fuerte abrazo
Gracias Raquel, todo lo bueno se acaba o mala hierba nunca muere, o ambas cosas a la vez. Lo hemos meditado un montón, hasta puntos de delirio..como a nosotros nos gusta!
abrazote y nos vemos!
gracias por el trabajo hecho y por compartirlo.
gracias a tí por los mismos motivos bani
Siempre he estado a favor de saber concluir, de parar, quizá porque una de mis absurdas obsesiones es ‘llegar al final’.
No por no sabido, al recibir vuestro mail un escalofrío me ha recorrido el cuerpo. Hechos consumados y certificados por escrito. Una lagrima ha recorrido mi mejilla (soy y siempre he sido un sentimental). Y ahora escribiendo estas líneas no deja de venirme a la mente la imagen del entierro de Chanquete ¡Qué perverso es el jodido cerebro!
Lo bueno y lo malo de vuestro generoso epitafio es que no deja ninguna salida a la fangosa esquizofrenia que nos ha tocado vivir, más que seguir viviéndola, buceando en ella y cultivándola con mimo, no desde la autocomplacencia autodestructiva, ni para que nos devore incoscientemente, sino para inocularla homeopáticamente en otr*s, como herramienta emancipadora y transformadora. La esquizofrenia como procomún.
Ha sido un placer compartir el camino hasta ahora y lo seguirá siendo continuar con EmpresasDelProcomún y por otros senderos.
Cansaos conflictivamente.
aaay richi, qué bien nos conoces ya..sabes leernos entre líneas. El tema es que soluciones, soluciones, así como el que las saca de un cajón, ya sabemos que no hay. Pero si hay posicionamientos y, en eso, pero o mejor, hemos intentado ser lo más transparentes posibles. Seguimos con el procomún y nos vemos bien pronto!
abrazo jefazo
Como os he dicho ya, suerte, energía, alegría, pero sobre todo GRACIAS!
Hasta muy pronto, en cualquier esquina
gracias Clara, nos gustó mucho aquel mail con comentarios sobre el ‘emprendizajes en cultura’ de Jaron, eres un sol!
besos
Colectivos que tienen que salvar la cultura y escriben “sobre todo” como una sola palabra.
por eso hemos cerrado malvado, nunca supimos hacer la O con un canuto..
abrazos y mucho all-bran!
todo lo que hayais hecho o no, siempre servirá para vosotrxs y para quienes alguna vez seguimos vuestras proyectideas. Felicidades por lo recorrido. Salud y ferza por lo que queda por recorrer.
Otra emprendedora.
mil gracias!, a emprender..pero con fino cuidado
abrazo
Es triste que YP se acabe, pero eso significa también que tod@s vosotr@s sois libres de emprender lo que os de la gana. Disfrutad de esta libertad!
Muchas gracias por vuestros proyectos realizados y mucha suerte en vuestros proyectos futuros.
Un abrazo,
Guille
eso, a ver qué tal nos sienta la libertad, aunque la prisión no estaba tan mal!
suerte con todo y abrazotes
Muchas gracias y que os vaya muy bien.
He aprendido mucho con vosotros, vuestros libros y posicionamiento crítico. Me habéis enseñado a pensar y a ver mucho más allá de mis ojos tan miopes en muchos casos.
Espero que nos encontremos.
Toni G.
Para miopía la nuestra Toni!. Gracias por el comentario, hay pocas cosas que nos llenen tanto como saber que lo escrito ha sacudido un poquito algunas cosas. Nos cuesta pensar que ha sido así, pero contentos de saber que algo hemos hecho bien
abrazos y nos encontraremos seguro!
Fue un placer conoceros en el camino.
Os deseamos lo mejor en lo que el futuro y que las ideas sigan fluyendo.
Mucha suerte!
yeah Sam, esperamos que todo marche muy bien con ochoimedio, a ver si estas cabecitas siguen funcionando después de tanto ajetreo!
abrazos
P’alante!
Enorme el trabajo hecho. Ahora, seguid con lo que queráis que seguro que seguirá siendo potente.
Un abrazote!
ea, palante Ramon, nos quedamos con las ganas de colaborar contigo..pero en otra ocasión será!. Prometemos que no será con YP-2, eso seguro
abrazo!
Leeros me provoca sensaciones que van desde una gran admiracion a las ganas
de exiliarme a Siberia con los pinguinos.Que lastima haberos conocido tan tarde!habeis sido
Un gran descubrimiento, vuestra lucidez y sentido critico
son muy difíciles de encontrar. Mil gracias por vuestra
inspiración! Sin duda habéis contribuido a la reformulación
de mi manera embrionaria de entender algunas cosas muy importantes.
Mis mejores deseos para lo que esta por venir!
Desde luego… se puede decir que os hemos conocido en “fase terminal” :’( qué penita habernos perdido tantas cosas!!
Sugerencia de Apéndice IV:
A rey muerto, rey puesto.
Sara, Rosa, si nos vamos a ver un día sí y otro no, a qué viene tanto drama! Muchas gracias por los comentarios y por el apoyo incondicional, seguiremos insistiendo en las mismas ideas y tendréis que seguir discutiendo con nosotros. Qué diver no?
besos y hasta pronto
¡¡¡Qué pedazo de post!!!
Realmente es como para editarlo en un libro.
Lo voy a imprimir, re-leer y sobre todo utilizar. Así que ¡Enhorabuena! y sobre todo ¡Gracias! por entregarnos el GRAN FINAL (o ¿GRAN COMIENZO?).
Gracias Yuri, estupendo que te guste el post..desde luego, es bien bien lo que hemos vivido, tal cual. Estas cosas cuesta escribirlas y a la vez le hacen a uno reflexionar mucho. Genial que no seamos los únicos.
Un abrazo y a seguir!
Inspiradores hasta muriendo…
Muchísimas gracias por el conocimiento compartido, por el sentido crítico y la profundidad de vuestras investigaciones y por todo lo bueno que está por nacer de la semilla que deja YP.
¡Saluz!
pues sí Gorka, morir matando
ahora a plantar los bonsais, eso es!
abrazos y seguimos cruzándonos
Mucha suerte para esta nueva etapa y nada, podéis poneros el nuevo nombre que queráis o utilizar vuestros nombres propios que vais a seguir siendo un@s craks
Gracias Inés, ha sido un placer conoceros a ti y a Marcos, ahora nos quedan un montón más de cosas por hacer..investigar, debatir, reir, bailar..y mejor no seguimos que esto es público
besos y hasta pronto!
Saludos desde Venezuela, donde tuve la oortunidad de conocer a Jaron!! Gracias por aportarnos tus conocimientos! Éxito en todos tus próximos proyectos al igual que todos los chicos de YP.
Hay que saber entender la dinámica que la vida nos presenta para crecer cada día un poco más! Han dado un paso importante para esto chicos!
Seguimos apostando a la Cultura!
Mil gracias!, esparemos poder vernos por Venezuela en otra ocasión, siempre que hemos ido ha sido un verdadero placer. Seguiremos adelante, paso firme
abrazos
YP
gracias mil por lo intentado y lo conseguido, por el conocimiento y las dudas, por compartirlo todo y por vuestro ejemplo.
hace unos añitos os conocí en el cccb y os pedí opinión sobre la renta básica escudado en la duda de si habría lugar para muchos YP. ahora me entristece pensar que ya no haya sitio para uno. entretanto lo habéis hecho: pensar independiente, comunicar en abierto y vivir de ello. colosal.
muchas felicidades por lo andado, muchas gracias por lo que dejáis y mucha suerte para lo próximo.
aha!, recordamos ese momento en el CCCB perfectamente, tu pregunta venía muy al caso y generó algún que otro debate entre nosotroxs. Probablemente, lo que aquel día te contestamos (que recordamos era impreciso y poco nutrido) sería sin duda diferente a lo que cada unx de nosotrxs pensamos hoy. Hay más proyectos como YP, tal vez no dedicados a lo mismo, pero pensados como estructura con capacidad crítica que a su vez intenta sustentarse en el ámbito que analiza. No es fácil, desde luego. En cualquier caso, este cierre no lo sentimos como renuncia, más bien encarna la apuesta que hicimos, que tenía que durar lo que ha de durar. El contexto en el que estamos hoy marca otras directrices muy diferentes a las que nos econtramos cuando lo iniciamos. Nos han comentado si el final de YP tiene algo que ver con la crisis. Probablemente sí, pero no la económica, sino la cultural, la política, la social..entender y sumarse a ese esquema de cambio nos interesa más que la crítica al escenario de recortes –que sin duda es importante, ya que la situación es alarmante, claro que sí–. Seguiremos dando guerra, pero desde otros lugares y con otros cuerpos.
Abrazos y gracias por estar ahí
YP
Una idea quizá utópica que cruza por mi cabeza es que el final no existe, solo es un proceso de transformación y si tienes idea de lo que ustedes han transformado a través de la reflexión surgida de sus textos entonces podres decir que han llegado a un final muy relativo. Desde México les quiero decir que esperaba siempre la llegada de sus correos y quiero agradecer y felicitar toda su labor esperando estar al tanto de sus proyectos futuros. Un abrazo. Marisela Moreno Cano. Artista multimedia.Ex alumna del Master en Arte Actual de la Universidad de Barcelona.
Mil gracias Marisela, es estupendo saber que nuestro pequeño legado puede servir más allá de que la empresa que nos sustentaba (o, más bien, a la que hemos estado sustentando) exista o no. Es un placer poder saber de primera mano que esto no ha sido en vano
abrazos y seguro nos veremos en alguna ocasión
YP
Lo confieso:
¡Ya no leo libros y tampoco post largos!
…justo me encuentro leyendo vuestro libro “Innovación en Cultura: Una Aproximación Crítica a la Genealogía y Usos del Concepto”
… y me acabo de tragar este post entero!!!
No se como lo hacéis, pero me encantan vuestro análisis.
Es más.
Me encanta vuestra idiosincrasia.
Vuestro espíritu.
No os conozco a todos y todas…. pero me encantaría.
Enhorabuena por vuestra pasión!
mucha suerte!!
jajaj..vaya Domenico, sentimos haberte forzado a reconocer ese delito! ;P No, en serio, muchas gracias por tus piropos, nos sentimos muy halagadxs de leer estas cosas de gente y proyectos a los que respetamos mucho. Ha sido un placer y continuará siéndolo. Nos vemos pronto en algunas de esas chabolas culturales que tanto nos gustan!
abrazos
YP
Gracias a vosotros por vuestro enorme trabajo, charlas, redes y afectos, tiempo y dedicación, textos e investigaciones, rigor y paciencia. Me alegra recordar que un tiempo me contásteis que la ‘Y’ de YP es la de la conjunción deleuziana, la del devenir, la del tiempo que se expande. Así que más que un final supongo que este será el principio de otros proyectos que espero que también los podamos gozar compartir con vosotros.
Seguimos,
Claro Adrià, pero lo que una vez te contamos es que “YP” significaba “Young People” y como ya somos mayores, tenemos que dejarlo
. No, en el fondo sí que viene de la Y como término que conjuga cosas sectorializadas o sesgadas, el y…y…y deleuziano estuvo una vez en nuestras cabezas –no nos hagas reconocer que nos interesa un tipo al que hemos evitado citar siempre hombreeee–. Más allá de fanfarronerías, como sabes, ha sido un placer tenerte cerca y seguirá siéndolo 
Y seguimos..
Sinceramente, me ha parecido un texto pedante hasta decir basta escrito por una persona o personas que se dan demasiada importancia a sí mismas. En vuestro post de 2008 “emprender…YProductions” se habla algo más claramente (se dicen cosas de una ingenuidad desarmante como “Las identidades jurídicas te ofrecen posibilidades de gestión, pero no garantizan en momento alguno la solvencia ni sostenibilidad de la misma”. Ir a hacienda y el ayuntamiento a preparar los papeles no da ninguna seguridad ante nada pero quisisteis avisar escribiendo una perogrullada de ese calibre por si acaso algún incauto mete la pata así también, ¿no’ ) y se decía también “…Muchas de las cosas que dijimos entonces seguramente no las repetiríamos ahora y forman parte de nuestros debates internos” Me parece que de aquí a unos meses, al volver a leer esto, volveréis a escribir eso mismo solo que tres o cuatro años más tarde.
Da la impresión que todo esto es simplemente una etapa más en vuestra maduración. Nada para hacer un drama entonces. Os gusta pensar (no sé si decir “crear un marco cognitivo” o “estructurar vuestro espacio mental” para así estar a vuestra “altura” y que me entendais mejor) y así a bote pronto diría que habéis cometido todos los pecados que cometen las personas con semejante inclinación. Nada para rasgarse las vestiduras tampoco pero si os poneis a repasar algunos de vuestros presupuestos de partida y los confrontais con la realidad vereis que no siempre casan, diría incluso que raramente lo hacen. Creo que abandonar vuestros alambicamientos verbales os ayudaría a ver las cosas un poco más claras pero supongo que en estos momentos no es esto lo que os preocupa. Las sociedades o cualquiera de sus elementos (economía, cultura…) son complejos y desconocemos en su mayor parte su funcionamiento. En lo que decís, raramente se honra un hecho tan básico como desagradable y se da un salto conceptual en el vacío tras otro. Todo termina siendo tan vaporoso que es difícil agarrarlo por ninguna parte. Aparte de esto, hay entre líneas bastantes emociones en ese texto y todas ellas me merecen todo el respeto.
Un saludo y buena suerte.
Buenas Rafael, gracias por tu contrapunto a tanto mensaje positivo, empezamos a sospechar que algo iba mal. Es curioso pensar que nos damos mucha importancia o que nos creemos en una situación especial por escribir lo que nos plazca en nuestro blog, pero el mundo es un lugar raro, así que bienvenido. Sólo un apunte, dentro de 4 meses no diremos nada, ya que hemos cerrado YProductions, que esperamos sea algo que sí exprese correctamente el texto. En cualquier caso –como estamos de cierre– seguro entenderás que no nos queden demasiadas ganas de entrar en discusión (ya que das pocos o ningún elemento para un debate), pero gracias por los consejos. Abandonaremos nuestros “alambicamientos verbales” y dejaremos atrás nuestra candidez, sobra decir que estás invitado a apuntarte esos mismos deberes
Saludos
YP
No os dais mucha importancia por escribir lo que os plazca en ningún blog, lo haceis porque necesitais unas parrafadas enormes para contar cosas que se podrían y deberían decir en mucho menos espacio o porque este último texto es un mirarse al espejo para decir en público algunas cosas que normalmente solo se dirían en privado. Si se lee como texto para los amigos de YP, no tengo nada que decir y retiro lo dicho por mí antes. Si se lee como texto a secas en el que una empresa habla sobre su final, entonces hay mucho que criticar y escudarse por vuestra parte en “decimos lo que nos place” simplemente subraya vuestras carencias.
Vuestra manera de expresaros es pedante porque los “debate… presente en nuestro espacio mental”, “procedimientos de consultoría sectorial en busca de pensar modelos de participación…” (14/6/10 ; todavía no sé a qué procedimientos se refiere el autor), “dinámicas de extracción de renta de la creatividad social” (esto los diseñadores gráficos lo definen de un modo más claro y directo)… y otras muchas expresiones como esa, o peores, lo delatan.
Las sociedades humanas, son jerárquicas o no son, lo diga Ortega y Gasset o lo diga quien lo diga y se organizan en torno a relaciones de poder. Quizás la parte más interesante de los que habeis escrito esté en los momentos en los que vosotros mismos levantais acta, a partir de vuestras propias experiencias, de que esto es así, de que no os gusta (a mí tampoco) pero al mismo tiempo, no se puede escapar de esa realidad. Al igual que cuando hablábais de la empresa, demostrais una ingenuidad que no deja de tener su ternura.
Se dice luego que “estamos de cierre” y luego “no nos queden demasiadas ganas de entrar en discusión (ya que das pocos o ningún elemento para un debate)”. ¿No discutis entonces porque estais de cierre, porque yo no doy argumentos, por las dos cosas a la vez…? La verdad es que no tengo ninguna intención de discutir pero es que tampoco veo nada que discutir con vosotros ya que decis querer analizar, pensar, dialogar… pero partis de presupuestos que dejan poco espacio para que nadie pueda debatir otra cosa que no sean esos mismos presupuestos de los que partiais.
Hablais por ejemplo en alguno de vuestros posts de la crisis sistémica que tenemos. En la excelente, y siento que me quedo muy corto, biografía de Marx de I. Berlin, en un determinado momento se hablaba de como Marx estaba muy ilusionado con la crisis de mediados del siglo XIX y como creía que esta confirmaba sus presupuestos, que ya había llegado la hora, etc. Que al capitalismo se le tiene ganas ya viene desde hace muy atrás entonces pero algunos (normalmente jóvenes, no suele haber sorpresas en esto) parece que acaban de descubrirlo ahora y será amargo tener que ver cómo, la presunta crisis sistémica, dentro de no demasiado, queda en lo que quedaron todas antes, en agua de borrajas, porque como tal sistema, el capitalismo ha demostrado tener más de siete vidas (más sobre por qué esto es así en los comentarios de leyseca.com)
Otro de los presupuestos es el mercado como diablo con cuernos que se infiltra sibilinamente en todos los órdenes de nuestra existencia, en particular en el mundo de la cultura. Dostoyevski o Mozart crearon obras por encargo, simple y llanamente para ganar dinero y no por eso dejan de ser ya parte de la cultura universal. Si comparamos la situación que tenemos ahora, que sin duda alguna tiene muchos defectos y negarlos es de necios, con la que había antes, sinceramente, creo que no hay dudas respecto a cual es mejor. Un copyleft podría coexistir perfectamente junto a un copyright pero parece que algunos se empeñan en crear una relación de oposición entre ellos cuando en realidad no la hay.
Estoy siguiendo un curso sobre complejidad online de The Teaching Company (excelente por cierto. Aunque lo presenten de un modo un tanto tonto con un muy americano “aquí-tenemos-las-respuestas-que-necesitas”; los contenidos son luego distintos). Allí se cuenta por ejemplo que el juego de las damas se ha resuelto (es decir, se encontró al relojero laplaciano al menos en ese área) pero no el ajedrez, mucho menos todavía algo tan fuera de nuestro alcance como nuestra sociedad. Leyendo en vuestra web me transmitís siempre la idea de que vosotros ya encontrasteis vuestro relojero. Este está a la izquierda, un tanto difusa a veces por vuestra manera de expresaros, pero izquierda al fin y al cabo es. Yo todavía sigo buscando a pesar de que sé de sobra que nunca lo encontraré. Mucho me temo que tenemos entonces poco o nada más que decirnos. La gente que solo sabe que no sabe, ahora y en tiempos de Sócrates, sigue siendo igual de minoritaria (y en buena parte desagradable) pero este es el único partido al que merece la pena pertenecer.
Saludos afectuosos para todos
Ok Rafael, ya vemos que ni te gusta nuestra forma de escribir ni compartes lo que decimos y además nos sugieres un código moral para continuar haciéndolo. Nos ha quedado clarinete.
Saludos
YP
No sugiero códigos morales a nadie, tan solo orientaciones o posibles cambios de base desde la que se habla.
Es cierto, no compartimos ciertas cosas pero tenemos más en común de lo que parece. Si transformais lo dicho por mí en un simple: “vale, no te gustamos, mensaje recibido” no solo me malinterpretaréis las intenciones (¿qué interes miope podría yo tener en decirle a nadie que me gusta o que no me gusta?) sino que tendreis que seguir repitiendo ciertos errores una y otra vez.
Sé que a veces soy o he sido paternalista con vosotros pero no se pueden decir ciertas cosas (todas defendibles) sin pagar ciertos peajes. Confio en que filtreis y dejeis aparte un tono que a mí tampoco me gusta para nada y os quedeis con lo que pueda merecer la pena. Visto lo visto esto por ahora es nada en absoluto pero el tiempo trabaja a mi favor.
Saludos afectuosos una vez más y ya en la despedida, de veras mucho ánimo y mucha suerte para todos en vuestra nueva etapa.
Pingback: bárbaros | Pearltrees
Greetings,
I am writing in English so I don’t make embarrasing mistakes with Google Translator, please accept my apologies for this
I’d like to thank you for your incredible work over the years – I am grateful for your passionate critical inquiry, and for your tremendous generosity in sharing so much. I must admit that I learned about your work rather late over the whole course of YProductions, but I’ve nonetheless gained a great deal via your insights. I will continue to keep an eye out for your analysis and ideas in whatever form it takes.
Thank you again!
With all my best,
Milena
Thanks a lot Milena!, it’s very nice to hear that kind of things
We’ll meet again, don’t know where, don’t know when,
But I know we’ll meet again, some sunny day
YP