Fabio de Sa Cesnik
Hemos tenido la oportunidad de hablar con Fabio de Sa Cesnik, un abogado del bufete Cesnik, Quintino e Salinas Advogados, especializado en cultura y en las leyes de incentivo con la que ésta se financia en Brasil. Fabio nos ha ilustrado con gran claridad el funcionamiento de las diferentes leyes de incentivo a la inversión privada en cultura, que son la principal forma de financiamiento de las actividades culturales. Desde que en 1990 el presidente Fernando Collor de Melo eliminara el Ministerio de Cultura y cerrara gran parte de las instituciones culturales, la Lei Rouanet ha sido el principal vehículo de financiación de la cultura en el país. Este año ha generado 1 billón de Reales (unos 370 millones de Euros) que han sido distribuidos entre multitud de proyectos culturales. A través de esta ley, las empresas privadas pueden tener una deducción de impuestos equivalente al 100% de la inversión, razón principal por la que muchas empresas invierten en cultura. El principal problema que afecta a este tipo de leyes vienen marcado porque son las empresas quienes deciden sobre qué proyectos deben de ser subvencionables, tornándose de esta forma en gestores culturales. Existen varias leyes de incentivo que parten de diferentes órganos de gobierno, la Lei Rouanet es de carácter federal, pero otras como la Lei Mendonça sólo es aplicable al Estado de Sao Paulo. Los proyectos de mayor tamaño deberán concurrir por los beneficios de la primera mientras que proyectos más modestos serán subvencionables por la segunda. Otra problemática que plantean estas leyes tiene que ver con una cierta distorsión de su función y cometido. Éstas tienen sentido si existe una parte de financiación de la cultura que procede de la inversión pública, una parte de inversión privada directa y una parte que surja a raíz de estas leyes de incentivo. Al no cumplirse las dos primeras premisas, las leyes de incentivo se tornan la única forma de acceso a la financiación, por lo cual proyectos marcadamente comerciales (que deberían concurrir en el mercado) reciben ayudas puesto que son los que gozan de mayores niveles de visibilidad, dejando de lado a proyectos más minoritarios o experimentales que no resultan interesantes a ojos de los responsables de marketing de las empresas. Este desequilibrio ha de ser subsanado y Fabio nos comenta que el gobierno ya está tomando medidas para paliar parte de los problemas que se producen.