campaña de infamias del ABC contra el CGAC
Sabemos que no es fácil para muchos entender un contexto de trabajo como el de la investigación en el ámbito artístico y a su vez somos testigos de hasta qué punto esto se usa como espoleta populista para difamar e intentar crear opinión pública a bajo coste intelectual. No es deseable pero sí lamentablemente lógico que algunas miradas superficiales y, sobretodo, politizadas realicen “análisis interesados” (concepto sustituible por “demagogia”) de la trayectoria de artistas que no viven bajo los designios estipulados por las tendencias del mercado artístico tradicional y de centros artísticos que apoyan dichos trabajos. Pensar que hay formas de trabajar que necesitan el apoyo público y no se guían por una lógica de mercado irrita a muchos y activa las úlceras de otros tantos. No es la primera vez que nos enfrentamos a una mirada falta de argumentos y conocimientos que intenta criticar una forma de entender la producción artística que, más allá de plantearse como una producción de fetiches, tendencias o chascarrillos de buen gusto para la clase alta, busca posicionarse entendiendo la dimensión política, económica y social del trabajo artístico. En cualquier caso, no nos cansaremos de defender esa forma integral de entender la producción artística pese a que, en este caso, nos enfrentamos a un individuo cuyas trampas son de patio de colegio.
El pasado 17 de marzo, el periodista José Luis Jiménez lanzó en una noticia del ABC de Galicia ideas peregrinas que demuestran hasta qué punto todavía hay agentes del campo periodístico ávidos de reproducir ideologías políticas conservadoras a través de su columna, ese triste oficio de retórica incendiaria que aparece cada vez que se rearma la derecha. El titular del artículo, “El CGAC paga dos veces por una misma obra de una amiga del director”, ya refleja el amarillismo y la poca calidad periodística con la que hemos topado. El artículo intenta relatar un caso de conflicto de intereses del actual director del CGAC Manuel Olveira respecto a la relación profesional establecida con la artista María ruido durante los últimos años, implicando también a otros artistas como Joan Morey, Francesc Ruíz, Paco Cao o Uqui Permuy.
Es curioso que el periodista no se detenga ni siquiera de forma descriptiva en comentar los contenidos de la obra por la que el CGAC según él “paga dos veces”. No es de extrañar si pensamos que parte de los objetivos de la obra, “el plan Rosebud” es analizar la situación de las políticas de memoria en Galicia y en el Estado español y revisar críticamente el papel de los diferentes agentes políticos durante la transición española. Esta información parece no ser importante para José Luis Jiménez, probablemente porque daría excesivas pistas del pie que calza y que su intención no es tanto informar sino construir una campaña política a través de un relato desfigurado contra el CGAC y por extensión, contra su director y aquellas artistas con las que la institución ha colaborado .
María Ruido nos facilita el artículo que se puede leer aquí y aquí que al parecer ha ido acompañado de dos artículos más, sumando cantidad pero no calidad ni rigor a la campaña de ataque y derribo que el ABC ha lanzado contra el CGAC. A continuación, pegamos la carta de María Ruido remitida al IAC a la que ha decidido dar difusión. En esta carta, María explica punto por punto cuál ha sido su relación profesional con CGAC y con su actual director Manuel Olveira añadiendo una interesante reflexión sobre su trabajo.
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Barcelona, 21 marzo 2009
Estimados/as señores/as,
Escribo este breve texto como aclaración a las difamaciones aparecidas en el periódico ABC edición Galicia los días 16 y 17 de marzo de 2009, donde se nos acusa, a una serie de artistas y al actual director del CGAC de “irregularidades” (por decirlo de una manera suave) en relación a nuestra práctica profesional en el citado museo.
En primer lugar, debo aclarar que el periodista que firma el artículo, José Luis Jiménez, mezcla sin ningún tipo de escrúpulos diferentes actuaciones profesionales que se desarrollan a lo largo de 11 años de trabajo, y de las que colige algo tan “reprobable”, parece ser, como que Manuel Olveira y yo misma tenemos una relación profesional fomentada en el seguimiento del desarrollo laboral. Eso es, obviamente cierto y responde al interés mutuo por las formas de trabajar que propone el señor Olveira, por mi parte, y por el interés por parte del señor Olveira, en mi trabajo desde hace varios años. Este seguimiento profesional es no sólo habitual, sino normal y lógico en cualquier campo laboral, pero por lo visto al señor Jiménez le parece algo sospechoso.
Paso a contestar, punto por punto, las actuaciones profesionales que nombra el señor Jiménez en su artículo del 16 de marzo de 2009:
-Efectivamente, el señor Manuel Olveira me invitó en 1998, cuando era parte del Servicio Educativo del CGAC, a dar a conocer en Galicia algunos de mis trabajos en vídeo. Estos visionados tuvieron lugar bajo la dirección y con la presentación pública de Miguel Fernández-Cid, y por si interesa al señor Jiménez, no percibí ninguna remuneración por ellos.
-En 2001, y mientras el señor Olveira era, efectivamente, director de Hangar, la Comisión de Becas (insisto, la Comisión no el señor Olveira) me concedió una ayuda de producción que no significaba dinero en metálico, sino el pago de la edición de un vídeo en proceso. Para optar a esa ayuda, el condicionante fundamental era tener un trabajo en proceso, en mi caso era “La memoria interior”, finalizado el junio de 2002 con dicha ayuda de producción y que obtuvo, en 2003, el 1º Premio de Nuevas Tendencias en el concurso Generaciones convocado por Caja Madrid.
-Entre 2004 y 2005, formé parte del proyecto Processos Oberts comisionado por Hangar durante la dirección de Manuel Olveira, proyecto que acogía la producción de varios trabajos de muy diversos artistas, y dentro del que realicé “Ficciones Anfibias” (2005), película que ha sido seleccionada para la próxima 16º Bienal de Estambul, comisariada por el colectivo WHW de Croacia. Para este proyecto, todos los artistas contamos con una producción de 3000 € brutos/año y unos honorarios brutos de 2500€.
-En enero de 2005 la Asociacíón de Artistas Visuales de Catalunya (insisto, la AAVC en asamblea pública y votación incluida, no el señor Olveira) nos invitó, a Joan Morey, Francesc Ruiz y a mí, a formar parte de la Comisión de Becas de Hangar por 1 año. Cuando, en junio de 2005, el señor Olveira es cesado en su cargo los 3 entendemos que nuestra labor en la Comisión termina también, ya que se produce un relevo en toda la composición de Hangar (según el señor Jiménez lo hacemos por “solidaridad” con el señor Olveira, pero esta forma de actuación es la normal en cualquier relevo de equipo de cualquier institución).
-En enero de 2006, Manuel Olveira me pide que le presente un proyecto de investigación en sintonía con Proxecto Edición, el proyecto de producción de trabajos que pretende desarrollar durante su dirección en el CGAC. Esta forma de trabajo, entendiendo el museo como un centro de producción de conocimiento y trabajos procesuales, y no como mero centro de exposiciones, es una forma de trabajo habitual en muchos museos y centros de arte del mundo, y suponía una continuación coherente con las formas de trabajo del señor Olveira y el modo de producción en el que se inserta mi propio trabajo. Entiendo que por este motivo y por mi propia profesionalidad y capacidad de trabajo, que por cierto el señor Jiménez cuestiona con sus difamaciones, es por lo que Manuel Olveira me propone un proyecto a medio plazo, así como por la posibilidad de realizar un trabajo contextual imbricado, ya que yo soy gallega.
De esta primera aproximación, y con los debidos contratos anuales, nace “Plan Rosebud: sobre imágenes, lugares y políticas de memoria”, un complejo proyecto de 3 años y trabajo ingente, que contó con la inestimable colaboración de un equipo de profesionales que cobramos 3000€ brutos anuales (todos la misma cantidad fuese cual fuese nuestra labor dentro de “Plan Rosebud”, y que atiende a una cantidad marcada como honorarios y fijada de antemano por el CGAC). Tal vez el apoyo de una institución pública a un tema de debate público como éste no sea del interés del ABC, o tal vez opinen, como muchos dentro de las instituciones artísticas, que el arte no debe ocuparse se esas cosas, que el arte pertenece a la esfera de la “razón pura” kantiana… aunque me parece una postura insostenible, por cierto, a la luz de los acontecimientos que tratamos.
Durante el desarrollo de este proyecto de 3 años se han llevado a cabo, además, dos seminarios, necesarios para evidenciar el proceso de trabajo y como plataforma de discusión pública de un tema importante durante este tiempo, las políticas de memoria institucionales y mediáticas (seguramente el ABC no piense lo mismo, claro, es muy lícito). El CGAC me pagó por ellos los honorarios fijados, como en cualquier otro seminario (700€ y 1300€ respectivamente) lo mismo que se les pagó los honorarios previstos a José Luis Castro de Paz y a Virginia Villaplana en calidad de comisarios-programadores de los 2 programas de vídeo y cine que tuvieron lugar durante esos años.
Dentro de este proyecto, efectivamente, se publicó un libro que recogía las aportaciones de algunas personas (de reconocido prestigio internacional) que había colaborado en la investigación. Como editora del libro no cobré remuneración alguna, ni tampoco por el texto escrito, lo mismo que el señor Olveira. Ambos entendíamos que era parte de nuestra labor como directora-editora y como director del centro, respectivamente.
-Al término del proyecto, y con las dos películas terminadas (casi 4 horas de metraje en total), la dirección del CGAC entiende que la obra tiene interés para la colección, y decide comprarla. Lo mismo había ocurrido con la videoinstalación “La escena del crimen”, que se compró tras descontar la producción del CGAC. “Plan Rosebud” (insisto, un trabajo de 234 mints.) se ofertó por un precio donde se descontaba la parte proporcional de la producción del museo en función del interés que para la colección tenía. Todas las obras, debemos recordar, han de pasar una Comisión del Patronato que es la que, finalmente, decide sobre las ofertas de compra. Esta Comisión es pública y está sometida a auditorías periódicas, de forma que las compras ofertadas actualmente y las anteriores han sido aprobadas por ella. Por cierto que “Plan Rosebud” , que lleva el logotipo de la Xunta de Galicia y el CGAC en su colofón como productores del proyecto, está siendo vista actualmente en festivales, universidades y centros de arte de todo el mundo como por ejemplo: WORKING DOCUMENTS (Palau de La Virreina, Barcelona, 2008) http://www.workingimages.org/; WORK & WORDS (México DF, Museo de Arte Carrillo Gil, 4 febrero- 5 mayo 2009) www.museodeartecarrillogil.com; New York International Independent Film & Video Festival (19 -26 de March 2009) www.nyfilmvideo.com; Concentracionary Memories: The Politics of representation (23- 25 March 2009, University of Leeds); http://www.leeds.ac.uk/cath/cont_men/screenings/screenings.html; Academy of Fine Arts Faculty (Viena, marzo 2009) http://m1.antville.org/; Festival de Documentales DOCUMENTAMADRID (Madrid, 1-10 de mayo 2009) http://www.documentamadrid.com/index.php.
-Contestando a otra de las infundadas acusaciones del señor Jiménez, le recuerdo que el CGAC no es el único museo que decide comprar el trabajo casi completo de un artista por su actual o futura proyección : el CGAC compró en 2006 algunos de mis trabajos (6 en concreto), pero anteriormente lo había hecho el MACBA (tiene 5 de mis trabajos) y la Comunidad de Madrid (actualmente Centro 2 de Mayo). En todo caso, insisto, tanto las facturas de producción como las compras han sido objeto del control y la intervención de la Consellería de Cultura y de la gerencia del CGAC durante estos 3 años. Todos y cada uno de los gastos han sido justificados y sometidos a aprobación de comisiones o al aparato de la gestión pública, igual que cualquier otro servicio que tenga una relación contractual con la administración.
-Precisamente, dar a conocer y rentabilizar estas compras es, parece claro, lo que ha hecho que mi trabajo figure en 5 muestras del CGAC durante los 10 últimos años (por cierto, que mi participación el “Lost in sound” corresponde a la etapa directiva de Miguel Fernández-Cid, aunque es un comisariado de Manuel Olveira). Cuando un museo o centro de arte compra un trabajo se acuerda que éste pueda exponerlo las veces que considere oportuno. Le recuerdo al señor Jiménez que el/la artista no participa normalmente en esta decisión expositiva, y por supuesto, no recibe remuneración alguna por ello.
Me parece muy grave que, en el artículo del señor Jiménez, se apunte el sistema de producción pública como una especie de “triquiñuela” para pagar “no se sabe que cosas” que, siguiendo su lógica difamatoria apunta, además, a decisiones cargadas de nepotismo. El sistema de producción pública supone la posibilidad de realizar trabajos continuados y con una carga investigadora que el mercado no permite, así como con unos tiempos y unas características distintas a las formas del arte meramente objetual que, obviamente, el señor Jiménez echa de menos, tal vez por motivos ideológicos y de jerarquías tradicionales implícitas. Hablar del sistema de producción pública en estos términos esconde un desprecio hacia aquellos y aquellas que creemos firmemente en la esfera pública y en las instituciones como lugar de debate (al que no pensamos renunciar), hacia aquellos que pensamos que el arte no es un objeto más o menos bonito realizado individualmente sino un proceso de relación social que debe compartir las mismas condiciones de producción que el resto de los bienes sociales producidos en un contexto determinado; y lo que es aún más grave, esconde un desprecio hacia todos los trabajos realizados en el ámbito de la producción cultural considerándonos una especie de “élite” inútil que utilizamos el dinero público en nuestro beneficio sin “trabajar”. En definitiva, esconde un prejuicio viejo e interesado de considerar que el trabajo intelectual y artístico no es “trabajo”. Les pongo un ejemplo claro: me parece que es habitual ya la utilización del término “industrias culturales”, la consideración de la cultura como generadora de riqueza (en el sentido más material del término) y parece que nadie cuestiona que algunas figuras de la institución arte cobren por sus aportaciones (comisarios, diseñadores, montadores…). Sin embargo, el señor Jiménez subraya con cierta sorpresa casi indignada (¿¿cómo osamos??!!) el hecho de que los artistas cobremos honorarios. ¿Considera acaso que no los merecemos o, peor todavía, considera que ya deberíamos darnos por pagados con tener una exposición que alimente nuestra vocación y/ nuestro ego? Los medios de comunicación deberían tener una responsabilidad social que aquí, desde luego, brilla por su ausencia, y no solo por la “inexactitud” de las informaciones que trasmite, sino por el populismo barato y reaccionario que subyace al escrito.
Subrayar, como lo hace, en su vergonzoso e “inexacto” (por ser generosa) titular que “el CGAC quiere pagar dos veces por la misma obra” es confundir la producción con la oferta de compra, y equivale, por ejemplo, a cuestionar las subvenciones públicas al cine, la teatro o la danza, o las becas de investigación, y a pensar, por ejemplo, que si una película ha sido realizada con algún tipo de subvención pública el autor/a no tiene derecho a explotarla comercialmente, o a que los trabajos realizados con becas no pertenezcan intelectual y materialmente a sus autores/as. Pero no nos engañemos, poner en solfa un proyecto de producción pública significa mucho más: significa una llamada “al orden” y a la cultura “del espectáculo” (tan en boga en Galicia y en todo el estado español), la imposición de una jerarquía tradicional de la institución arte donde las personas que trabajamos de forma alternativa a las galerías comerciales, somos capaces de escribimos nuestros propios textos o de expresar nuestras posiciones en el mundo real con nuestro trabajo, somos personajes incómodos dentro de un ambiente claramente conservador (no es casual que este insidioso artículo haya aparecido algunos días después de las elecciones del 1 de marzo). No me parece casual tampoco que 4 de los 5 artistas difamados (insisto en la palabra) por el diario ABC (Francesc Ruíz, Joan Morey, Paco Cao, Uqui Permui y yo misma) no trabajemos con galerías comerciales en estos momentos (el único que trabaja con una galería en estos momentos es Francesc Ruíz). Es habitual que trabajos producidos por instituciones y becas públicas se vendan en galerías, y no ocurre nada. Tal vez si nuestras ventas se hubieran gestionado a través de una galería el diario ABC no se atrevería a publicar titulares tan insultantes como el del 16 de marzo de 2009.
-Por último, y para terminar la contestación a los infundios escritos por el señor J. L. Jiménez, debo aclarar que “Work & Words”, la exposición realizada en México DF en colaboración con el Museo de Arte Carrillo Gil y que actualmente está en sus instalaciones, no fue decidida por el señor Olveira sino por el equipo comisarial del Museo Carrillo Gil encabezado por la señora Ruth Estévez. Fue el interés del equipo mexicano el que decidió, entre varios dossieres, que yo fuera la artista de intercambio de este proyecto internacional que tendrá como contrapartida la próxima exposición del mexicano Sebastián Romo en el CGAC. También debo aclarar que la exposicion prevista para diciembre de 2009 en el CGAC (María Ruido: WORK&WORDS) es parte de esta coproducción con el Carrillo Gil, al igual que Sebastián Romo expuso su obra en el MACG, en el marco de esta coproducción, durante los meses de noviembre 2008 a febrero 2009.
Me parece (nos parece a las personas utilizadas en esta carga mediática contra la gestión y la profesionalidad de Manuel Olveira) que las palabras vertidas en este artículo son, como mínimo, escoradas e inexactas, y responden a un contexto “interesadamente politizado” por los últimos acontecimientos electorales, y en mi caso, además, por el hecho de que yo sea gallega. Por todo lo anteriormente dicho, y por considerar que, insisto, se nos está difamando y utilizando como instrumentos de carga contra una gestión y una institución, damos a conocer públicamente estas puntualizaciones esperando una rectificación por parte del diario ABC y del señor J.L. Jiménez, y nos reservamos el derecho de poner en manos de la justicia una actuación que no debe ni puede pasar sin una contundente contestación ya que pone en cuestión nuestra profesionalidad, nuestro trabajo y nuestra credibilidad pública, y ataca a todos y todas las profesionales de la industria cultural que comparte nuestra forma de entender el trabajo artístico dentro de nuestro contexto actual.
Atentamente, María L. Ruido
on March 21st, 2009 at 8:23 pm
añadimos también una respuesta del cgac colgada en el apartado noticias de su web http://www.cgac.org/index.php?id=86&idn=608
on March 21st, 2009 at 11:43 pm
Estoy de acuerdo en la conexión entre esta caza de brujas y ciertos acontecimientos electorales recientes en Galicia que ve aquí María, pero esto no aplaca mi estupefacción.
El intrusismo político en la cultura que, más que afianzar su relación con la vida política de una comunidad, la abandona a los vaivenes administrativos del gobierno de turno, es algo endémico en este país, y no aporto nada insistiendo más en ello. Pero sí me gustaría apuntar que es aglo que parece estar viviendo un cierto auge en los últimos meses; estoy recibiendo señales similares, si no tan descaradas, desde toda la península, hablemos de Asturias o el País Vasco, por no habler del delirio absoluto en Valencia.
on March 21st, 2009 at 11:59 pm
(perdonad, le dí al “enter” antes de tiempo).
¿Qué decir del resto? Pues que las voces que abogan por “abrir el código” de los mecanismos de producción cultural han sido insuficientes, y que queda mucho, mucho camino por recorrer antes de que el periodista del turno deje de sorprenderse no sólo, como bien apunta María Ruido, de que la autora de un proyecto perciba una retribución en calidad de honorarios, o que estas cositas de colores que se mueven en los televisores en la pared son el resultado de complejos procesos de rodaje y edición que, sí, muy a menudo requieren la contratación de profesionales externos. Y que el “trabajo de investigación” es un trabajo que requiere experiencia, conocimientos, y muchas, muchas horas.
Sólo entonces se podrá empezar a explicar que el coste de producción de una obra no tiene relación alguna con su precio de adquisición, y que, a no ser que por contrato se haya especificado claramente que la producción de la pieza se cubre a cambio de que la obra pase a formar parte de la mediateca del centro y éste se quede con todos los derechos de exhibición (cosa rara, incluso en estos tiempos de condiciones draconianas), ambas transacciones se tienen que tratar de manera separada e independiente.
Por supuesto, estoy convencido de que el periodista en cuestión, tan hábil a la hora de citar presupeustos públicos de cultura y conceptos de gasto público, debe de haberse informado exactamente qué y cómo aborda “Plan Rosebud”, y no me cabe ninguna duda de que sabía lo que se hacía cuando elegía este proyecto en concreto como cabeza de turco.
He mencionado el término “caza de brujas” al principio. Bueno, si a alguien le resulta un término demasiado bombástico, podríamos llamarlo un primer salvo de lo que veo va a ser un ataque frontal a la gestión de Manuel Olveira en el CGAC. Dentro del plan de defensa, quizás no sea descabellada la acción legal - veo que el autor del artículo que nos ocupa aquí ha optado por un estilo muy centrado en cifras y hechos y que da muy poco margen de interpretación o a la presunción de inocencia.
En este sentido, sí, parece ser que hemos avanzado un poco en relación a las cazas de brujas. Algo es algo.
on March 22nd, 2009 at 7:06 am
en primer lugar un abrazo solidario a maría, y mucho ánimo para sobrellevar el previsible mal rollo.
en segundo lugar subrayar que el actual diario abc es un diario fascista hijo de fascistas asesinos y pistoleros. entiendo que ni la carta pública de respuesta de la artista ni la entradilla redactada para este blog pueden decir tal cosa de manera literal por motivos de diplomacia; pero doy por hecho que los observadores del caso estamos eximidos de tener que resultar educados. uno de los signos más evidentes de que este presente es heredero de la victoria de unos y de la consiguiente derrota de otros (y de eso va el proyecto de maría), es que quienes descienden de los vencedores no se sienten nunca obligados a guardar las formas; en cambio, pareciera que quienes estamos identificamos con los derrotados, hemos siempre de mantener la compostura.
en tercer lugar, enhorabuena por la carta, aunque está tentado uno de plantear un interrogante, referido a los protocolos tácticos del documento hecho público, y a su deseable eficacia: me parece que es muy complicado salirse de la lógica endiablada de un libelo de este tipo, cuando resulta obvio que el matón del diario abc sabe bien lo que hace: echar tierra a los ojos y provocar barullo. el problema de tales estrategias, es que no se pueden desactivar con la lógica argumental: la imagen pública de alguien teniendo que justificar con una ristra de datos lo que ha hecho y lo que cobra ¡por su trabajo!, da la sensación de alimentar en parte la lógica estratégica del amarillismo fachoso, que busca ni más ni menos que hacer crecer una inmensa bola de mierda.
aún así, espero que el tono didáctico elegido para la respuesta sirva para inducir a cierta reflexión más allá del círculo de los ya convencidos.
reitero mi abrazo y mi solidaridad.
on March 25th, 2009 at 2:37 am
LA SUPUESTA “CAZA DE BRUJAS”
Entiendo que el CGAC salga en su defensa ante las acusaciones vertidas en el ABC. También que así lo haga la artista. Y que también así lo hagan sus amigos, allegados, simpatizantes, etc. Pero creo que estos últimos o bien prefieren ocultarse la verdad o quizá, actuando de buena fe, desconocen la situación por estar muy lejos de Galicia.
Por supuesto, todos sabemos que el ABC es un periódico de derechas. Pero no estoy muy seguro que de que el artículo sobre el CGAC responda a una “campaña orquestada” por la derecha gallega tras las elecciones. Parece que el que se haya producido después de las elecciones ofrece el mejor argumento. Pero ya se dijo anteriormente que otro medio, La voz de Galicia, estaba orquestando una campaña contra la dirección del CGAC; por cierto, bastante antes de las elecciones. Así que el argumento ya suena a viejo.
No estoy muy seguro, porque ¿cuáles pueden ser los objetivos de esa supuesta “campaña”?: 1) ¿Provocar la dimisión del director del CGAC? No les hace falta, porque se trató de un puesto de designación política (dicho director fue puesto directamente a dedo, por la Conselleira de Cultura), de tal modo que la nueva composición política está perfectamente legitimada para destituirlo sin necesidad de orquestar campaña alguna (otro gallo cantaría si se tratara de un puesto asignado por concurso público y hubiera la obligación de cumplir el contrato que resultara de dicho concurso). 2) ¿Desprestigiar la labor del director durante estos últimos años? Tampoco es necesario, porque hace tiempo que ha caído en el desprestigio.
Hace tiempo que es vox populi que con la última dirección se ha seguido una lógica del favoritismo y se ha creado una red clientelar como, quizás, nunca antes se había hecho (y eso que esa forma de malgestionar un servicio público es un mal endémico en Galicia. Bueno, al fin y al cabo, Olveira inició su andadura en los museos públicos de la mano del anterior director, designado políticamente por el PP, así que en este sentido tuvo una buena escuela).
Politizar la cuestión me parece un recurso fácil. Aducir algún tipo de “persecución” por el contenido de la obra de la artista, también me lo parece. Y es que hace tiempo que se vienen haciendo denuncias de este tipo que no se pueden achacar a una “caza de brujas”: por ejemplo, en la plataforma e-norte podéis encontrar abundante material al respecto. Claro que, ante esas acusaciones, nadie salió a escribir cartas y comunicados, a defender el buen nombre, etc…. simplemente se las ha ignorado o, quienes entraron al blog a defender al CGAC anóninamente, adujeron “envidia”, “resentimiento”, etc. Recursos también muy fáciles.
Creo que hay gente que está dispuesta a ver fantasmas donde no los hay, quizás de buena fe, o quizás de mala fe. El malestar que se ha producido en Galicia por el hecho de que el CGAC no ha cumplido con la función, exigible, de servicio público, puesto que dicho centro ha sido usado por la dirección como un instrumento para favorecer a determinadas personas, por el hecho de haber sido gestionado en base a los gustos personales del director… ha alcanzado a agentes artísticos de todas las ideologías. Incluso diría que, sobre todo, a los de izquierdas. Porque mientras la gente de derechas admite perfectamente esa forma de funcionamiento (les parece “natural”, es lo que han hecho siempre), la gente de izquierdas, con más conciencia en cuanto a la necesidad de defender el buen funcionamiento de los servicios públicos, no la toleramos. Y nos indigna, especialmente, que individuos supuestamente “de izquierdas” (muy muy muy moderada, por no decir “de centro” o, incluso, de “centro-derecha”) actúen como siempre ha actúado la derecha derechona. (Por cierto que el cambio político que padecemos se debe, en parte, a que la supuesta izquierda no ha gobernado como tal -sino en continuidad con la política del PP- y a que por actuaciones como la mencionada –imperdonables, irresponsables- han recibido un voto de castigo).
Las acusaciones del artículo del ABC se dirigen, principalmente, a la cuestión económica. Es bien cierto que utilizar argumentos económicos siempre ha sido un recurso fácil. Pero si se tratan de infamias, por favor, que los difamados denuncien al periódico, tendrán todas las de ganar y los miembros de la comunidad gallega nos podremos quedar más tranquilos respecto a que el uso y destino de los fondos públicos se ha hecho de forma correcta.
Más allá de la cuestión económica, está la simbólica. Me parece más grave el hecho de que el favoritismo hacia determinados artistas condene a buena parte de la comunidad artística gallega a la invisibilidad, dificulte su acceso a esta instancia de legitimación artística de titularidad pública, suponga la no obtención de un reconocimiento simbólico y la imposibilidad de acceder a los medios de producción que el CGAC ha puesto al alcance de unos pocos y determinados artistas.
En su contestación, la artista justifica las cuentas económicas. Está bien, pero también habría que recordar que la carrera profesional de un artista se nutre no sólo de beneficios económicos sino, y sobre todo, de beneficios simbólicos. Como sabemos el “desinterés” constantemente enunciado en el campo del arte, oculta que, en realidad, “no carece de interés ser desinteresado”. Por ejemplo, la artista aduce que no cobró nada por editar “Plan Rosenbud” -¿se supone que eso es algo que debemos de considerar como muy loable?- parece un gesto enormemente “desinteresado”, si no fuera porque la edición de una publicación de 591 pp. es de un valor inestimable para la carrera profesional, especialmente para la académica. (Tampoco vamos a jugar a hacernos los tontos).
Si al artículo del ABC le achacan inexactitudes, tampoco la contestación de la artista está libre de ellas, así como de medias verdades y estrategias de ocultación. Por ejemplo, en este sentido, no es demasiado exacta con las cifras de las exposiciones realizadas en el CGAC, así como se remonta 10 años atrás, de tal modo que queda disimulada la concentración de éstas en los últimos 3 años. Sí, es cierto que en 1999, etapa directiva de Miguel Fernández-Cid, expuso en “Lost in sound”, comisariada por Olveira. Lo que no dice es que desde 2006, bajo la dirección de Olveira, participó en 4 muestras colectivas, como se puede corroborar en la página web del CGAC:
Decembro 2006 - Xaneiro 2007, CONTOS DIXITAIS; febreiro - xuño 2007, MAPAS, COSMOGONÍAS E PUNTOS DE REFERENCIA; novembro 2007- xaneiro 2008, INFORMACIÓN CONTRA INFORMACIÓN; decembro 2008 - marzo 2009 A SOMBRA DA HISTORIA. OS CONTEXTOS QUE VEÑEN.
Relación a la que habría que sumar su participación en la exposición colectiva producida por el CGAC (maio - xullo 2006, DESTINO: SANTIAGO) que itineró por varios centros extranjeros y la exposición individual prevista para diciembre de 2009: María Ruido: WORK&WORDS.
También se dice una verdad a medias en relación a las adquisiciones: “el CGAC compró en 2006 algunos de mis trabajos (6 en concreto)”, dice y es cierto. Lo que no dice es que en 2007 le fue adquirido un séptimo trabajo. De tal modo que con la adquisición de “Plan Rosebud”, vendrían a sumar 8 piezas que entran en la colección del CGAC desde la dirección de Olveira.
Respecto a la contestación del CGAC, más de lo mismo. Se dice:
“EL CGAC APOYÓ PROYECTOS DE MÁS DE 300 ARTISTAS Y COMPRÓ OBRA DE MÁS DE 150
Desde que Manuel Olveira asumió su dirección, el CGAC ha apoyado la producción de proyectos de 300 artistas, ha invitado a más de 1.200 a participar en exposiciones y actuaciones colectivas y ha adquirido obra de más de 150 creadores. Los datos desmienten las informaciones publicadas en los dos últimos días en el ABC en las que se acusa al centro de trato de favor de artistas vinculados a la dirección del museo.”
El manejo de esas elevadas cifras induce a pensar que el CGAC de la etapa Olveira administró “para todos”, en beneficio de toda la comunidad artística y no favoreciendo a unos pocos. Lo que no se dice es que, a ningún otro artista, han apoyado de la siguiente manera: 5 exposiciones colectivas, 1 futura individual, un programa de video, 7 obras adquridas, la dirección de 2 seminarios, la participación en 1 mesa redonda, textos en 4 publicaciones y la edición de un tomo de 591 pp.
Desde luego no lo dicen porque, hacer semejante carrera artística, en un único centro y en un periodo tan breve resulta, como mínimo, insólito. Desde luego que, en último término, la responsabilidad es de quien está administrando el CGAC, no de la beneficiaria.
Es lamentable (“por decirlo de una manera suave”) que la actual dirección del CGAC haya seguido la lógica del favoritismo que, según pensábamos, era una práctica de la derecha.
on March 25th, 2009 at 3:48 am
estimado estéfano,
te he publicado una respuesta en el blog de hamaca. sólo dos palabras más ahora:
>>si no fuera porque la edición de una publicación de 591 pp. es de un valor inestimable para la carrera profesional, especialmente para la académica. (Tampoco vamos a jugar a hacernos los tontos).
y?…
>>Lo que no dice es que desde 2006, bajo la dirección de Olveira, participó en 4 muestras colectivas
y?…
>>Relación a la que habría que sumar su participación en la exposición colectiva producida por el CGAC (maio - xullo 2006, DESTINO: SANTIAGO) que itineró por varios centros extranjeros y la exposición individual prevista para diciembre de 2009: María Ruido: WORK&WORDS.
y?…
>>on la adquisición de “Plan Rosebud”, vendrían a sumar 8 piezas que entran en la colección del CGAC desde la dirección de Olveira.
y?…
>>Lo que no se dice es que, a ningún otro artista, han apoyado de la siguiente manera: 5 exposiciones colectivas, 1 futura individual, un programa de video, 7 obras adquridas, la dirección de 2 seminarios, la participación en 1 mesa redonda, textos en 4 publicaciones y la edición de un tomo de 591 pp.
y?…
>>Desde luego no lo dicen porque, hacer semejante carrera artística, en un único centro y en un periodo tan breve resulta, como mínimo, insólito. Desde luego que, en último término, la responsabilidad es de quien está administrando el CGAC, no de la beneficiaria.
Es lamentable (“por decirlo de una manera suave”) que la actual dirección del CGAC haya seguido la lógica del favoritismo que, según pensábamos, era una práctica de la derecha.
y?…
por lo visto, la práctica de la gilipollez y la difamación tampoco es una exclusividad de la derecha.
de tu prolija investigación de fondo se deduce que: al director del cgac, olveira, le gusta mucho el trabajo de una artista gallega, maría ruido, que tiene un trabajo extraordinario, y ha decidido en estos años apoyarlo prioritariamente, de una manera tal que lo que la artista produce por medio del centro, así como el trabajo *que ella misma se ha autoproducido durante varios años*, pase a ser patrimonio colectivo de un centro de arte público de la comunidad autónoma gallega. y que esas gestiones se han producido con datos públicos, contrastables, mediante una gestión (hasta que no se demuestre lo contrario) impecable.
ahora ya puedes ir a husmear en la bragueta del resto de las galerías, centros de arte, y sectores de la administración cultural de galicia y el resto del estado español, así como en las cuentas privadas y en la política de contenidos del abc. estoy seguro de que vas a encontrar mierda de la de verdad con la que escandalizarte en serio.
on March 25th, 2009 at 9:31 pm
Pero por lo aquí leído, el periodico no ha publicado nada inexacto salvo inducir a reflexiones en el lector que no son del gusto del artista. Es más, tampoco habla de ninguna ilegalidad administrativa. ¿De qué se queja el personal entonces? ¿De que sea verdad? ¿O de que salga en un periódico de derechas que, casualmente, tiene el suplemento cultural nacional más prestigioso de España?
on March 26th, 2009 at 3:30 pm
http://www.abc.es/20090326/galicia-galicia/cultura-tumba-compra-obra-20090326.html
on March 26th, 2009 at 3:45 pm
todo muy bien, pero nadie dice que la comisión superior de valoración de bienes culturales de Interes de la conselleria de cultura, reunida el martes 24 ha denegado la adquisición de cerca de 500000€ en obras (incluida la de Maria Ruido) propuestos por Olveira por deficiecias graves el los expedientes.
La conselleria aún sigue bajo la dirección de Anxela Bugallo, responsable de contratar a Olveira.
Que mal huele todo esto!
on March 27th, 2009 at 12:44 pm
http://www.abc.es/20090327/galicia-galicia/cultura-recula-acelera-ahora-20090327.html
on April 3rd, 2009 at 9:23 pm
estefano ha dicho cosas correctas, en su modo de ver la cosa
marcelo, que parecía asombrarse por todo, después no se asombra por nada, y saca unos modales propios de un guardia civil, no del tipo culto que es
on April 13th, 2009 at 8:31 pm
ahora, denuncia al abc. luego, ya veremos.
on April 24th, 2009 at 5:44 pm
A mi entender, esto merece una comissión. Entiendo que el ABC se a aprovechado del asunto para mostrar su inclinación embólica hacia la derecha. Peró que quereis que os diga, 16.000 € para unso videos que ya han costado 20:000€. Mas actuaciones de Maria en el CGAC en cuatro años que nadie. BUENAS PRACTICAS?.
on June 10th, 2009 at 10:08 am
ESTO NO SON BUENAS PRÁCTICAS, ES FASCISMO DEMOCRÁTICO:
Segundo manifestou o conselleiro de Cultura de la Xunta de Galicia, “debemos suprimir as actividades de carácter ideolóxico con escaso efecto multiplicador e evitar a instrumentalización partidista da cultura así como o dispendio inxustificado de erario público”. Fronte a estas políticas “escurantistas e malgastadoras”, Roberto Varela propuxo “a transparencia, a austeridade e a defensa da pluralidade cultural galega”. A racionalización do gasto rematará co “caduco concepto da Adiministración como mera caixa pagadora” e se apoiarán “aqueles proxectos culturais que demostren a súa utilidade en termos de viabilidade práctica”.
noticia completa:
http://novas.xunta.es/node/14782
Firmado: una persona que hace actividades de carácter ideológico con escaso efecto multiplicador