Entrevistamos a Lemos en Zemos

Gracias a los ZEMOS98 tuvimos la oportunidad de entrevistar a Ronaldo Lemos, investigador y junto a Oona Castro co-autor del libro “Tecnobrega: reinventando el negocio de la música”, quien dio una charla en el marco del Simposio de Educación Expandida. El Tecnobrega es un movimiento musical nacido en Belem, en el Estado de Pará, caracterizado por la remezcla casera de éxitos de pop que se combinan con ritmos brasileños. Lemos ha investigado en profundidad este tipo de fenómenos surgidos en Brasil dónde las bandas de música de las periferias aprovechan el abaratamiento de las nuevas tecnologías para producir y grabar sus propios cds que luego distribuyen de forma gratuita a través de portales de internet o que circulan a través las redes de venta ambulante generando una inmensa trama de economía informal. Se trata de un ejemplo de cómo nuevos mercados culturales están surgiendo a raíz de la crisis del modelo tradicional de industria cultural basado en los derechos de autor y controlado por los oligopolios de las grandes distribuidoras. Éste es uno de los temas en los que ahondamos en la investigación que estamos desarrollando llamada “nuevas economías de la cultura”, en la que paralelamente tomamos como caso de estudio el sistema de financiación pública de la cultura brasileña, para tratar analizar las tensiones que se producen entre la esfera pública y la privada a la hora de incentivar la producción cultural. De todas estas cuestiones charlamos con Lemos quien nos regaló 40 minutos de su tiempo en la siguiente entrevista que, en nuestra opinión, no tiene desperdicio:
YP: Recientemente estuvimos en Brasil y gracias a tu trabajo conocimos el Tecnobrega, ¿cómo se relaciona este fenómeno con la industria musical tradicional?
Ronaldo Lemos: En Brasil tenemos, por un lado, la industria musical formal y por otro lado, la industria musical independiente, que es sólo un espejo de la industria formal pero que en lugar de trabajar con grandes corporaciones trabaja con pequeñas empresas. Sin embrago existe un tercer fenómeno que nació recientemente, se trata de la industria de las periferias, que actualmente es mucho más popular y mucho más grande que las otras dos industrias juntas (formal e independiente). Lo interesante es que ahora esta industria está generando actualmente a los artistas más famosos de Brasil cuya música circula a través de redes de distribución totalmente descentralizadas. Este es el cambio más importante, es un fenómeno de apropiación de las tecnologías por parte de las periferias y no está ocurriendo únicamente en Brasil con el Funk y el Tecnobrega sino en otras partes del mundo, en Angola con Kunduro, en Suriname con Babli, en South África con Kwaito, o en Argentina la Cumbia Villera. Todo esto está dando lugar a una nueva industria cultural que no tiene nada que ver con los viejos modelos tradicionales de industria ni con los modelos independientes. Y desde el punto de vista económico está teniendo un gran impacto.
Además estos movimientos de las periferias globales están muy conectados, es impresionante cómo se intercambian información sin pasar por los centros, de periferias a periferias, el Kuduro en Angola dialoga permanentemente con el funk carioca en río, y a la vez con Babli. También las marcas de ropa se propagan entre las periferias, a través de videos en youtube donde los chicos aparecen celebrando sus marcas. Hay un intercambio de estéticas y todas estas músicas y sus estéticas se influyen mutuamente. Lo más importante es que el centro ya no tiene un papel importante en esta historia, las comunicaciones tienen lugar entre las periferias globales gracias a Internet, hasta el punto que el centro se está convirtiendo paradójicamente en la “periferia de la periferia”, esta ruptura implica cambios económicos, sociales y políticos muy significativos y esto es sólo el principio…
YP: Pero por otro lado en Brasil, el discurso oficial es que gran parte de la industria cultural se sostiene gracias a las leyes de incentivos…
RL: Es cierto, de hecho ayer se presentó en el parlamento brasileño un proyecto de transformación de la actual Ley Rouanet, la intención es cambiar radicalmente esta ley que es la que regula la financiación de la cultura a través de exenciones fiscales para las empresas. El Estado en Brasil sí que sustenta la producción cultural pero sus mecanismos son diferentes a los que puede haber en España. Por ejemplo, Petrobras (una petrolera estatal) es la gran financiadora de las artes en Brasil, pero se trata de una empresa estatal que tiene una alianza con el Ministerio de Cultura (MinC) para hacer una política cultural conjunta. Es interesante observar cómo el papel del Estado cambió mucho con Gilberto Gil, desde que estuvo al frente del MinC tuvieron lugar una serie de importantes transformaciones, antes los grandes donadores de recursos, es decir las empresas, decidían qué iniciativas financiaban bajo su criterio e intereses, en consecuencia sólo un tipo muy específico de cultura era apoyado: aquella que tiene visibilidad pública y puede ser una herramienta de marketing. Gil cambió en parte este modelo creando el formato de los “editales” (convocatorias públicas para creadores) aunque este modelo no es perfecto, tiene muchos aspectos positivos ya que consigue apoyar iniciativas más marginales que de otra manera jamás obtendrían soporte. Pero en el contexto general se trata de un cambio parcial, para que se dé un verdadero cambió hay que reformar la Ley Rouanet, y eso es precisamente lo que va a suceder ahora, van surgir tres cambios significativos: el primero es que hasta ahora sólo había dos niveles de exención de impuestos el 30% o 100%, ahora van a existir muchos más, desde el 10 al 100%. Otra novedad es que el Estado va a apoyar el emprendizaje cultural y será un co-emprendedor junto con el patrocinador privado y el fondo nacional de cultura podrá financiar así hasta el 50% de los proyectos. El tercer cambio es la posibilidad de las llamadas parecerías (colaboraciones) público-privadas, que en Brasil se llaman PPP, un modelo muy interesante, inspirado por Anthony Giddens y su idea de la tercera vía, se trata de hacer convenios entre el sector privado y el gobierno para llevar a cabo proyectos culturales.
Todas estas iniciativas son muy positivas pero no sé cómo van a implementarse en la práctica, me gustaría pensar que todos estos cambios van a desembocar en una transformación en la economía de la cultura en Brasil, pero he de decir que a pesar de todo esto la participación del gobierno en la cultura brasileña todavía es completamente marginal, el presupuesto del MinC es muy pequeño, menos del 1% del PIB, por eso resulta difícil que pueda haber un impacto sistémico. Lo que sucede es que en Brasil la cultura la hacen las iniciativas autónomas, descentralizadas, pequeños emprendedores por su propia voluntad de producción. Cuando se piensa en cultura brasileña se mira mucho al gobierno y a las leyes de incentivos, pero estas iniciativas bottom-up de carácter sistémico son mucho más importantes y sin embargo, pocas veces se tienen en cuenta.
YP: Nosotros en Brasil, nos interesamos también por el programa Cultura Viva y en especial por los Puntos de Cultura, una iniciativa del MinC liderada por Gilberto Gil. En nuestra opinión se trata de un modelo muy avanzado ya que se basa en una filosofía bottom-up, en la que se dota de recursos a los proyectos ya existentes generando una red muy diversa de Puntos de Cultura. Durante nuestra estancia en Sao Paulo nos entrevistamos con la gente que dirige Electrocooperativa y nos explicaban cómo había mejorado su realidad desde que eran un Punto de Cultura y recibían fondos del MinC, pero por otro lado también nos han llegado críticas muy duras, especialmente con el tipo de gestión pública que se está llevando a cabo. ¿Cómo lo percibes tú?
RL: Desde la Fundación Gertulio Vargas, justamente estamos terminando una investigación sobre los aspectos gerenciales de los Puntos de Cultura, durante dos años trabajamos en este estudio financiado con FINED, un organismo similar a la Nacional Science Foundation de Brasil. Para llevar a cabo la investigación seleccionamos 4 puntos de cultura, en dos de ellos los resultados fueron muy positivos: Olinda, en Pernambuco y Electrocoperativa en Sao Paulo, en cambio, en Nous du Morro en Rio de Janeiro, y en espacio Casullo en Sao Paulo, fueron muy negativos. En unos tres meses tendremos finalizada la investigación y en ella habrá mucha información, ya que hemos realizado muchas entrevistas y usado indicadores tanto cuantitativos como cualitativos. Electrocooperativa es un caso fabuloso pero hay un aspecto a tener en cuenta: el que sean un Punto de Cultura no es determinante para que funcione, el dinero que reciben por ser un Punto es sólo un pequeño porcentaje, de hecho Electrocooperativa ya funcionaba muy bien antes de ser un Punto de Cultura. Por otro lado en Olinda que tienen la Samba do coco, una fiesta muy popular de de cultura tradicional, para ellos sí que el dinero del MinC fue crucial.
Uno de los problemas más graves del programa es que tiene una burocracia muy compleja y el dinero tarda mucho en llegar, por eso quien depende del dinero público para llevar a cabo la iniciativa tiene auténticas dificultades. La idea en sí es muy buena, aunque los impactos prácticos son menores de lo que se podría imaginar debido a este problema de gestión interna que es muy serio y que en parte es culpa del Estado.
Ahora hay otra iniciativa similar a los Puntos de Cultura que son los “Puntos de Media Libre” es la misma estructura de apoyo a puntos ya existentes pero para gente que trabaja en nuevos medios en el ámbito del periodismo y el software libre, se trata también de una organización muy descentralizada y están muy inspirados por Overmundo.
YP: Una característica de la industria cultural de Europa es que los gobiernos han invertido mucho en ella pero los índices de rentabilidad no son muy positivos y hay una división entre un gran sector de pequeñas empresas que es muy precario y los grandes monopolios que son las que generan derechos de autor y son muy rentables. En cambio lo que tu describes parece lo inverso es decir, mucha gente que llega a niveles de sostenibilidad a través de una generación de riqueza más distribuida.
RL: Lo que sucede en Brasil es que no hay muchos estudios, y la idea de la economía de la cultura no fue tan tomada en serio como debería. Hay un gran estudio de la fundación Pinheiro en Belo Horizonte, es un texto muy interesante que se realizó hace 4 años, en el que Gil propuso un foro permanente de economía de la cultura pero que lamentablemente no se llegó a consolidar. Lo que sucede ahora es que la cuestión de la sostenibilidad con el actual modelo de la Ley Rouanet es casi paternalista , toda la inversión la hace el Estado y el margen de riesgo es muy pequeño, por lo tanto no hay un verdadero incentivo para hacer iniciativas emprendedoras, pero por otro lado, estas nuevas escenas del Tecnobrega nunca tuvieron ningún apoyo del gobierno, ni formalización oficial, y sin embargo tienen una gran fuerza económica, y es ahora cuando se están haciendo estudios para valorar el impacto de estas economías informales.
Hace poco más de un mes se publicó una investigación también de la Fundación Gertulio Vargas sobre el funky carioca y es impresionante, sólo con la venta de entradas por mes facturan en torno a los 10 millones de reales (5 millones de dólares), de estos aspectos, hasta ahora no se tenía idea, pero hay que hacer más estudios sobre esta economía informal ya que su impacto es realmente incalculable. El problema es que mucha gente que vive dentro dela economía formal no quiere que se hagan estos estudios porque los resultados van a ser muy sorprendentes, y demostrarían que actualmente la sostenibilidad está más fuera de los programas del gobierno que dentro de los mismos.
YP: Esta industria informal del Tecnobrega que tú has investigado necesita de los canales de distribución “piratas” para poder desarrollarse, si se erradican estos canales se puede llegar a acabar con esa sostenibilidad?
RL: En parte sí, pero también es cierto que el panorama está cambiando y es probable que en el futuro no haya tanta dependencia de estas redes de la calle debido a qué cada vez las periferias tienen más acceso a Internet, el número de lanhouses (centros semilegales de acceso a internet) se está multiplicando y llegan incluso a las favelas dónde se convierten en pequeños negocios que garantizan el acceso a Internet en estas comunidades. Por ejemplo Orkut es la red social más importante en Brasil, es de Google, la lanzó en 2004 y fue un fracaso en todo el mundo a excepción de Brasil. Los brasileños en 2004 descubrieron Orkut y esa sensación de conectividad que hay hoy en Europa y EEUU gracias a facebook, los brasileños ya la tenían en 2005. Hoy en día Orkut es la fuerza de producción social y cultural de integración descentralizada más importante en Brasil. Lo que sucede es que a través de esta red social tiene lugar la distribución de contenidos musicales, audiovisuales y ha supuesto un cambio muy grande del escenario cultural de Brasil, especialmente en los últimos tres años cuando las periferias brasileñas también están entrando en Orkut a tarvés de las lanhouses. Al principio sólo accedía la clase media, pero gracias al acceso a Internet de las clases D y E que son la base de la pirámide social, las gentes más pobres están entrando en Orkut lo que ha provocado un fenómeno curioso y es que ahora la clase media se está mudando a facebook, justo cuando Orkut se está poniendo muy interesante la gente se muda facebook que está completamente gentrificado…
YP: A raíz de las noticias que llegan a Europa de este tipo de movimientos, el Tecnobrega se ha llevado un poco al sensacionalismo, en el sentido de que se enfoca como si se tratara de una revolución social en contra del copyright, en cambio cuando vinimos a Sao Paulo lo que nos decían es que no están ni en contra ni a favor de los derechos de autor, sino que simplemente no lo usan.
RL: Efectivamente, este fenómeno no fue una reacción a nada, fue accidental, es el producto de la innovación por necesidad, lo que sucedió es que entendieron inmediatamente el impacto de las tecnologías y se supieron aprovechar, no hay una carga política.
on April 29th, 2009 at 3:35 pm
josé luis de vicente en elastico.net hizo una entrada sobre la charla de Ronaldo Lemos en Zemos y cuestiones entorno al prcomún y otras formas de entender la industria cultural http://elastico.net/archives/2009/03/los_procomunes.html